Cuando hablamos de ejercicio en la enfermedad de Parkinson, solemos pensar en ejercicios de marcha y de equilibrio. Todo eso es importante, sin duda. Pero ¿y si el ejercicio fuera también un juego, un reto, una actividad social que nos hace reír, concentrarnos y olvidarnos por un rato de la enfermedad? El tenis de mesa reúne todas esas características. Y, además, la ciencia empieza a respaldar lo que muchas personas ya sienten cuando juegan: que les hace bien.
Tenis de mesa y Parkinson: ¿por qué puede ser interesante en Parkinson?
El tenis de mesa no es solo golpear una pelota. Mientras jugamos, necesitamos seguir visualmente un objeto en movimiento, anticipar y reaccionar con rapidez, coordinar brazos y piernas, ajustar el equilibrio y la postura, mantener la atención y relacionarnos con otra persona. Es decir, movimiento, cerebro y emoción al mismo tiempo. Justo el tipo de actividades que sabemos que son especialmente beneficiosas en la enfermedad de Parkinson, como complemento a la rehabilitación más específica.
¿Qué dice la ciencia al respecto?
Aunque todavía no hay muchísimos estudios (es un campo relativamente nuevo), los que existen son muy interesantes y apuntan en la misma dirección.
Por un lado, un estudio realizado en Japón con personas con Parkinson que practicaron tenis de mesa durante varios meses mostró mejoras en los síntomas motores y en las actividades de la vida diaria, con cambios visibles ya a los tres meses. Además, la actividad fue bien tolerada y apenas se registraron efectos adversos. Un aspecto especialmente relevante es que participaron personas con Parkinson moderado, no solo en fases muy iniciales.
Por otro lado, un estudio europeo realizado en Suecia analizó un programa grupal de tenis de mesa y observó que se trataba de una actividad segura y viable, con una alta asistencia a las sesiones. Se detectaron mejoras clínicamente relevantes en el equilibrio y en la velocidad de la marcha y, algo muy importante, mejoró el bienestar emocional y el estado de ánimo. La mayoría de las personas participantes quería seguir jugando al finalizar el programa.
Además, una revisión científica reciente que analizó el tenis de mesa en enfermedades neurodegenerativas, incluido el Parkinson, encontró mejoras en funciones cognitivas como la atención, las funciones ejecutivas y el control en tareas de doble tarea. En resumen, no se trata solo de moverse, sino de entrenar el cerebro mientras nos movemos.
Más allá de las cifras y de los estudios, hay algo que se repite en todas las investigaciones: el tenis de mesa gusta, motiva, se vive como una actividad social y no como “rehabilitación”, y favorece la constancia, algo clave en Parkinson.
Sabemos lo importante que es el ejercicio en esta enfermedad, pero no solo el ejercicio terapéutico. También es fundamental buscar formas de movernos con disfrute. El tenis de mesa puede ser una pieza más, divertida y motivadora, dentro del cuidado global de la enfermedad.
En la Fundación Parkinson Valencia ya contamos con esta actividad. El próximo día 21 de enero a las 16,00h, realizaremos una charla específica en la que hablaremos con más calma de por qué este tipo de actividades ayudan en Parkinson, de cómo se adapta el tenis de mesa a cada persona y resolveremos dudas, miedos y curiosidades.
Si nunca lo has probado, esta puede ser una buena oportunidad.
Si lo probaste y lo dejaste, quizá sea el momento de volver.


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