Movimiento y enfermedad de Parkinson

Parkinson y doble tarea: por qué caminar puede resultar más difícil en verano

Durante el verano aumentan las situaciones en las que tenemos que caminar mientras hablamos, nos orientamos o prestamos atención al entorno. Explicamos por qué estas situaciones pueden resultar más complejas para las personas con enfermedad de Parkinson y cómo pueden abordarse desde la rehabilitación.

Idea principal

La enfermedad de Parkinson puede hacer que caminar requiera una mayor atención consciente. Cuando se añade una segunda actividad, como conversar, buscar una dirección o transportar un objeto, pueden aumentar las dificultades de movilidad, equilibrio y seguridad.

El verano suele traer cambios en nuestras rutinas. Salimos más, viajamos, paseamos por lugares diferentes, participamos en reuniones familiares o nos movemos por espacios menos conocidos o más concurridos de lo habitual.

También caminamos mientras hablamos con otras personas, buscamos una dirección, prestamos atención al tráfico, llevamos una bolsa o intentamos desenvolvernos en un entorno que no conocemos.

Son situaciones habituales que tienen algo en común: exigen hacer y atender a varias cosas al mismo tiempo. Para algunas personas con enfermedad de Parkinson, estas situaciones pueden suponer una dificultad añadida.

Caminar no siempre consiste únicamente en desplazarse. Muchas veces también implica hablar, pensar, orientarse y adaptarse continuamente a lo que ocurre a nuestro alrededor.

¿Qué es la doble tarea en la enfermedad de Parkinson?

Hablamos de doble tarea cuando realizamos dos actividades simultáneamente. Puede tratarse de una tarea motora y otra cognitiva, como caminar mientras mantenemos una conversación o buscamos una dirección.

Pero también podemos realizar dos tareas motoras al mismo tiempo, por ejemplo, caminar mientras transportamos una bolsa o un objeto.

Aunque parecen acciones sencillas, nuestro cerebro necesita organizar y distribuir sus recursos para poder realizarlas correctamente. Y aquí es donde la enfermedad de Parkinson puede marcar la diferencia.

¿Por qué caminar deja de ser automático en el Parkinson?

Caminar es una actividad que normalmente realizamos de forma bastante automática. No necesitamos pensar conscientemente en cada paso que damos.

Sin embargo, en la enfermedad de Parkinson algunos de los mecanismos cerebrales relacionados con la automatización del movimiento pueden verse alterados.

Como consecuencia, actividades que antes se realizaban casi sin pensar pueden requerir ahora una mayor atención y control consciente.

En la enfermedad de Parkinson, una actividad aparentemente automática como caminar puede requerir una mayor atención y control consciente.

¿Qué ocurre al caminar y realizar una segunda tarea?

Cuando añadimos una segunda tarea, el cerebro tiene que repartir sus recursos entre ambas actividades.

Esto puede hacer que la persona camine más despacio, dé pasos más cortos, presente mayores dificultades en los giros, pierda estabilidad o, en algunos casos, aparezcan o aumenten los bloqueos de la marcha.

Por este motivo, una persona puede caminar con relativa seguridad en un entorno tranquilo y conocido y, sin embargo, presentar mayores dificultades cuando comienza a hablar con otra persona, tiene que buscar una dirección, transportar un objeto o desplazarse por un lugar concurrido.

Marcha más lenta

Al repartir la atención entre dos actividades, la velocidad al caminar puede disminuir.

Pasos más cortos

La longitud del paso puede reducirse cuando el cerebro debe atender varias demandas al mismo tiempo.

Mayor dificultad en los giros

Cambiar de dirección requiere una planificación motora más compleja y puede resultar más costoso.

Más inestabilidad

En algunas personas pueden aumentar los bloqueos de la marcha o aparecer mayores dificultades para mantener el equilibrio.

¿Por qué encontramos más situaciones de doble tarea durante el verano?

Durante las vacaciones y los meses de verano es habitual cambiar nuestro lugar de residencia habitual y nuestras rutinas. Podemos visitar lugares desconocidos, caminar por calles concurridas, desplazarnos por aeropuertos o estaciones, participar en excursiones o pasar más tiempo realizando actividades con familiares y amigos.

En todas estas situaciones, caminar puede requerir mucha más atención.

No solo tenemos que desplazarnos. También debemos orientarnos, observar lo que ocurre a nuestro alrededor, conversar, tomar decisiones o adaptarnos a superficies y entornos diferentes.

Para una persona con enfermedad de Parkinson, este aumento de las demandas de atención puede hacer que algunas dificultades de movilidad sean más evidentes.

El verano no provoca estas dificultades, pero sí multiplica las situaciones en las que la persona necesita caminar mientras presta atención a muchas otras cosas al mismo tiempo.

La doble tarea está presente en nuestra vida cotidiana

Aunque durante el verano pueden aparecer situaciones diferentes, la doble tarea forma parte de nuestra vida durante todo el año.

Está presente cuando caminamos por la calle prestando atención a nuestro entorno, al tráfico, a los semáforos o a las aceras; cuando recorremos el supermercado buscando un producto; cuando tomamos el autobús, el tren o el metro; cuando hablamos con otra persona mientras caminamos o cuando llevamos un plato de la cocina a la mesa.

Por eso, las dificultades para realizar dos tareas simultáneamente pueden influir en la autonomía, la movilidad y la seguridad. Además, estas dificultades no siempre son evidentes.

Una persona puede caminar correctamente cuando se le pide únicamente que camine, pero mostrar cambios importantes cuando se introduce una segunda actividad.

Observar cómo responde ante este tipo de situaciones puede aportar información muy valiosa sobre las dificultades que encuentra realmente en su día a día.

Caminar y conversar

Mantener una conversación mientras se camina exige repartir la atención entre el movimiento y el lenguaje.

Orientarse en la calle

Buscar una dirección obliga a caminar mientras se observa el entorno y se toman decisiones.

Transportar objetos

Llevar una bolsa, un plato u otro objeto combina dos acciones motoras al mismo tiempo.

Moverse entre personas

Los espacios concurridos exigen ajustar continuamente la marcha y atender a lo que ocurre alrededor.

¿Se puede entrenar la doble tarea en personas con Parkinson?

Sí. La doble tarea puede formar parte de los programas de ejercicio y rehabilitación de las personas con enfermedad de Parkinson.

Durante las sesiones se pueden plantear diferentes actividades: caminar mientras se realizan cálculos sencillos, nombrar palabras de una determinada categoría, responder preguntas, transportar objetos o combinar diferentes movimientos.

La dificultad puede modificarse progresivamente según las capacidades y necesidades de cada persona.

Sin embargo, entrenar la doble tarea no significa que siempre tengamos que hacer dos cosas al mismo tiempo.

Uno de los objetivos de la rehabilitación también es aprender a reconocer cuándo podemos realizar una doble tarea con seguridad y cuándo es preferible detenernos, realizar una actividad y continuar después.

Entrenar la doble tarea también implica aprender a identificar cuándo es más seguro detenerse, completar una actividad y continuar después.

Comprender la doble tarea para adaptar la vida cotidiana

Las dificultades para realizar dos tareas simultáneamente no significan simplemente que la persona esté distraída o que no se esfuerce lo suficiente.

La enfermedad de Parkinson puede modificar la forma en la que el cerebro organiza, automatiza y controla el movimiento.

Comprender qué ocurre permite identificar las dificultades, adaptar las actividades y buscar estrategias que ayuden a mantener la autonomía y la seguridad en la vida cotidiana.

Rehabilitación adaptada a la vida diaria

Desde Fundación Parkinson Valencia trabajamos para que la rehabilitación tenga en cuenta no solo cómo se mueve una persona durante una sesión, sino también las situaciones y dificultades que encuentra en su día a día.

Aplicamos el trabajo de doble tarea, combinado con marcha y equilibrio, para mantener esa autonomía y seguridad, tan importantes.

También durante las vacaciones.

Porque caminar no siempre es solo caminar.

A veces también significa hablar, pensar, observar el entorno, tomar decisiones y adaptarse a todo lo que ocurre a nuestro alrededor.

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